Sólo aproximadamente el 15 % de la energía del combustible que usted pone en su tanque se usa para
mover su coche o operar accesorios útiles, como el aire acondicionado. El resto de la energía es perdida en
ineficiencias del motor, de la línea de conducción y al estar a ralentí. Por lo tanto, el potencial para mejorar
la eficiencia del combustible con tecnologías avanzadas es enorme.
El diagrama de arriba muestra la energía usada y las pérdidas típicas de un
vehículo.
Presione en cualquiera de los usos o pérdidas arriba para aprender más.
Pérdidas de Motor – el 62.4%
Más del 62 % de la energía del combustible se pierde en el motor de
combustión interna (ICE) en vehículos impulsados por gasolina. Los motores ICE
son muy ineficientes al convertir la energía química del combustible a energía
mecánica, perdiendo energía en la fricción de motor, bombeando aire dentro y
fuera del motor, y en la pérdida de calor.
Además, el diesel es aproximadamente un 30-35 % más eficiente
que los motores de gasolina, y los nuevos avances en tecnologías diesel y combustibles hacen
más atractivos estos vehículos.
Pérdidas en Ralentí – el 17.2%
Al conducir en la ciudad, gran parte de la energía es perdida cuando el auto funciona al vacío,
es decir a ralentí; como al estar parado en el semáforo o en el tráfico. Las tecnologías como un sistema de
marcha/generador integrado (ISG) ayuda a reducir estas pérdidas
apagando automáticamente el motor cuando el vehículo llega a una parada y reanudándolo al instante en
que el acelerador es presionado.
Para que el vehículo avance, se debe proporcionar suficiente energía para
romper la inercia del vehículo que está directamente relacionada con su peso. Cuanto
menos pese un vehículo, menos energía se usa para moverlo. El peso puede ser reducido
usando materiales ligeros y tecnologías de peso ligero (p.ej,
las transmisiones manuales automatizadas pesan menos que las convencionales automatizadas).
Además, en el momento que usted usa sus frenos se pierde la energía usada
inicialmente para romper la inercia.
Resistencia al Rodar – el 4.2%
La resistencia al rodar es una medida de la fuerza necesaria para avanzar el
neumático y es directamente proporcional al peso de la carga llevada por el neumático. Una
variedad de nuevas tecnologías pueden ser usadas para reducir la resistencia al rodar,
incluyendo un neumático mejorado en diseños, materiales usados y superficies de tracción.
Para coches de pasajeros, una reducción del 5-7 % de la resistencia
rodante aumenta la eficacia de combustible en un 1 %. Sin embargo, estas mejoras deben ser
equilibradas con la tracción, la durabilidad, y el ruido.
Resistencia Aerodinámica – el 2.6%
Un vehículo debe gastar energía para mover el aire del camino cuando se
mueve—menos energía al ir más lento, y progresivamente más energía al aumentar la
velocidad. La resistencia está directamente relacionada con la forma del vehículo. Vehículos
con formas más aerodinámicas ya han reducido la resistencia considerablemente, pero
reducciones adicionales del 20-30 % son posibles.
Accesorios – el 2.2%
El aire acondicionado, la dirección hidráulica, los limpiaparabrisas, y
otros accesorios usan la energía generada del motor. Mejoras en la
economía de combustible de hasta el 1 % pueden ser alcanzadas con
alternadores más eficientes y bombas para la dirección hidráulica.